G.F.W. Hegel, La Fenomenología del Espíritu (1807), Ed. Fondo de Cultura Económico, México, 1966

 

Para adentrarse en una obra tan compleja como es La Fenomenología del Espíritu de G.W.F. Hegel necesitamos conocer algunas pautas que el mismo autor nos da.

En el prólogo  ya nos dice que el fin o los resultados últimos del conocimiento no expresan la cosa misma, es en el mismo desarrollo del concepto que encontramos lo esencial.

“El capullo desaparece al abrirse la flor, y podría decirse que aquél es refutado por ésta; del mismo modo que el fruto hace aparecer la flor como un falso ser allí de la planta, mostrándose como la verdad de ésta en vez de aquélla. Estas formas no sólo se distinguen entre sí, sino que se eliminan las unas a las otras como incompatibles. Pero, en su fluir, constituyen al mismo tiempo otros tantos momentos de una unidad orgánica…”

El espíritu se manifiesta en distintos momentos, mediante contradicciones, pero es en el fluir vital de la IDEA  misma donde se encuentra la verdad.

Hegel nos coge de la mano para conducirnos por este camino, que debemos recorrer nosotros, (no vale observar desde fuera) desde la conciencia, la autoconciencia i la razón hasta llegar al Espíritu Absoluto.

Nuestros cuadros estructurados pretenden ayudar en este andar tortuoso y difícil.

En este estudio sólo hemos estructurado el primer punto del recorrido que es la conciencia manifestada en  tres figuras:

CONCIENCIA

  1. La certeza sensible o el “esto” y la “suposición”
  2. La percepción, o la cosa y la “ilusión”
  3. Fuerza y entendimiento, fenómeno y mundo suprasensible.